Hace poco te tengo, pequeño iluso, y sigo aprovechando cada segundo que me acerco para estudiarte, tú: lívido, morboso, de piel elástica y deseable, de deseos ocultos y amores contrariados. El primer día que te vi quise raptarte, lo recuerdo bien, comerte enterito y chuparte hasta los huesitos, tú reías, ignorante de mis anhelos y mi respiración acezante que se desbordaba por tu nuca, tú saltabas entre las tumbas, examinando los restos, mirando las paredes, con ojitos de hielo.
Cuando por fin pudimos hablar y te tuve cerca, jugué a entenderte, aunque aún no comprendía nada; jugué a destrozarte y burlarme de ti. Cuando me tocaste aquella vez... centré todas mis energías en controlarme para no llevarte volando entre mis garras hasta mi nido, para no picotearte el vicio, para no arrastrarte al Gehena. Cuando me besaste, aunque fue entre juegos y risas... cerré los ojos mientras me lanzaste fuera del espacio, mientras flotaba entre estrellas y meteoritos, hasta caer en tierra, donde tú seguías, pequeña nena, riendo.
Sigo recordando la tarde entre nubes de colores, tu mano entre mis piernas y yo adolorida y gozosa, recuerdo que hasta perdí el dolor y el humor me cambió de pronto, ¡me habías curado!, recuerdo haber jugado a conocerte y perderme en mi foro.
Recuerdo haberme enamorado de ti.

bueno te vomitare esto (:
RépondreSupprimer